Los Bastardos

 


Después de una gran generación de realizadores encabezados por Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón, que pusieron el cine mexicano en el mapa, en los últimos años hay una nueva generación que está intentando tomar el relevo. Amat Escalante, ha intentado una pirueta muy difícil en su segunda película, Los Bastardos, un filme que intenta contar la realidad de los inmigrantes ilegales mexicanos en Estados Unidos que trabajan por días o por horas sin contratos como jornaleros u obreros de la construcción. Estos trabajadores van cada mañana a lugares ya conocidos y esperan que pasen camionetas con empleadores americanos para que seleccionen a un grupo de ellos para realizar algún trabajo puntual, con paga y condiciones miserables, teniendo que aguantar además el racismo y el trato vejatorio de mucha parte de la población, que los desprecia tanto por pobres como por mexicanos. También intenta contar la alienación y soledad de la clase media acomodada americana a través de una mujer divorciada de mediana edad que vive con su hijo adolescente que prácticamente no le dirige la palabra. Las dos tramas se juntan cuando dos trabajadores mexicanos, uno muy joven y otro mayor, son contratados por el ex marido de la mujer para que la maten. Los tres pasarán la noche en la casa, manteniendo una extraña relación. La apuesta para narrar de Escalante ha sido por el minimalismo. Toda la película está construida a través de planos fijos larguísimos en los que muestran las más irrisorias acciones de los actores, como pasean, como esperan el trabajo, etc. Los personajes son terriblemente parcos en palabras, la narración recae por tanto sobre sus acciones. El resultado: una película de 90 minutos en que la cámara no se mueve, los personajes no hablan, los hechos relevantes aparecen a cuentagotas y cuando lo hacen es sin explicación. Dado que los actores no tienen casi guión que leer y son bastante inexpresivos, no se conoce a los personajes; la identificación con ellos es tarea casi imposible, podrían ser cualquiera y podrían no ser nadie. De todo el metraje, sólo aproximadamente un tercio tiene un valor narrativo que parece que quiera transmitir al espectador alguna cosa. El resto es tan divertido como mirar por la ventana en Los Ángeles. Los Bastardos es una película pretenciosa y sobre todo torpe y mal realizada. No cumple con ninguno de los objetivos que se plantea, quedando en un ejercicio artístico muy vacío y soberanamente aburrido para el espectador. Y es una lástima, porque la situación de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos merece una buena película.

Título original: Los Bastados

 Intérpretes: Jesús Moisés Rodríguez, Rubén Sosa y Nina Zavarin

 Dirección: Amat Escalante







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